Cadena del Interior

viernes 14 junio, 2024

La condena sin prisión a Francis Freixes y el dolor de los hermanos de Domingo Barroso: “Lo atropellaron, lo abandonaron y lo dejaron una hora agonizando”

Este jueves terminó el juicio contra el funcionario del Gobierno provincial que atropelló a un trabajador municipal en la ruta 188 y lo dejó tirado.

Francis Emmanuel Freixes tuvo la oportunidad de decir lo que sentía en la última audiencia donde era juzgado por causar la muerte de Domingo Hugo Barroso en un accidente automovilístico que ocurrió en 2019, a pocos metros del ingreso a Fortuna. Limitó sus sentimientos a lo siguiente: “Quiero agregar que soy inocente, nada más”.

“Desde que pasó todo esto, ellos nos ignoraron, nunca pidieron perdón, ni siquiera hoy, que pudo, no lo hizo. La vida nos golpeó mucho, pero estamos todos unidos en esto, sin odio ni rencores, sabiendo que tenemos que seguir adelante”, transmitió José Luis, que estuvo acompañado por sus hermanos, César y Aníbal. Fueron los primeros en llegar, y de principio a fin se mantuvieron en silencio, con respeto escuchando cada detalle que se ventilaron en los alegatos. Aunque por la sangre les corría el dolor y el deseo de Justicia, solo hablaron cuando fueron consultados por El Chorrillero.

“Nos queda la tranquilidad de que hicimos algo por él. Nunca hubiéramos querido esto, pero es lo que nos tocó. No estamos conformes, pero es la Justicia que tenemos por el momento”, insistió para graficar que estaban ahí porque no querían que esa muerte quedara impune. Por su parte, César dijo: “Yo quería que sea castigado como tiene que ser, pero no se dio por ahora la ocasión que pudiera ir preso. No alcanzó eso para nosotros. Es un desahogo, pero no estamos de acuerdo”.

Como tantas otras veces, los hermanos de Barroso sintieron la indiferencia y el frío de ser ignorados. Otra vez se encontraron arrinconados con muchas palabras atragantadas. No se posaron sobre ellos miradas empáticas o saludos. Ni siquiera el caso tuvo la cobertura de los medios locales. Conectados por el mismo sentimiento era imposible que no les viniera a la cabeza el recuerdo de ese hermano que murió tirado al costado de una ruta. Todavía lamentan que nadie les avisó inmediatamente del fallecimiento, sino que pasaron muchas horas: “Cuando llegamos no pudimos hacer nada. Lo atropellaron, lo abandonaron y lo dejaron una hora agonizando”.

De los 12 hermanos que son los Barrosos, quedan vivos 8 (5 hombres y tres mujeres). Todos viven juntos y son humildes, en sus formas, en su modo de tratar a la gente. Son trabajadores de campo que subsisten con lo que ganan.

Hoy fue el día de los alegatos, y después se conoció el veredicto. A Freixes lo declararon autor penalmente responsable del delito de homicidio culposo en los términos del Art. 84 bis, primer párrafo, y 45 del Código Penal Argentino. Lo condenaron a dos años y seis meses de prisión en suspenso y cinco años de inhabilitación para conducir.

Cuando terminó la lectura del veredicto, pasadas las 13, a Freixes lo sacaron por la misma puerta que se retiraron los jueces Sandra Ehrlich, Virna Eguinoa y Sebastián Cadelago Filippi. Sus abogados le pidieron que no mirara hacia donde estaban las cámaras de El Chorrillero, que fue el único medio presente en la sala, y no fue posible preguntarle nada.

“No era lo que esperábamos pero obtuvimos una sentencia condenatoria, la cual vamos a apelar porque consideramos que el sujeto que ha sido juzgado es merecedor de una pena superior con prisión efectiva. Se hizo justicia a medias, porque no estamos conformes. Hemos estado esperando 3 años, 10 meses y 20 días. El 24 de octubre se van a cumplir 4 años del fallecimiento de Barroso, por la conducta imprudente y negligente de Freixes”, señaló el abogado que representó a la familia de la víctima, Ricardo Bazla, que realizó la defensa junto a Lucio Pereira.

Barroso encontró la muerte cuando se dirigía a la planta potabilizadora porque era empleado de la Municipalidad de Fortuna. Haciendo la misma tarea llevaba 40 años, y al menos 20 transitó en el mismo ciclomotor verde. En algunas oportunidades se conducía por un camino alternativo de tierra, y otras tantas lo hacía a pie. En ese momento no había agua en el pueblo, entonces salió para abrir las llaves de paso. Cuando notaron que el servicio no se reestablecía, comprendieron quién era el hombre del accidente fatal.

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En su alegato, Bazla referenció que Freixes y sus amigos venían de unas 8 horas de estar cazando jabalíes, y que el cansancio y el agotamiento pudieron influir en lo que pasó posteriormente. Apuntó como un agravante la decisión que tomó el grupo “de abandonar el lugar”.

Señaló que “no fueron solidarios” y que no pidieron ayuda en Fortuna, sino que siguieron hasta Nueva Galia “en busca de protección, donde sabían que iban a encontrarla”. Detalló que no quedó comprobado lo que sostuvieron los “ocupantes de la camioneta” respecto de la falta de señal para hacer llamadas telefónicas. Argumentó que dos testigos y conocedores de la zona, entre los que estaba el por entonces intendente Guillermo Muñoz, dijeron que “sí hay señal en ese sitio”.

Habló de la “ventana de tiempo” que hay entre el momento del choque con el horario del fallecimiento. “Pasaron 50 minutos”, expuso. Recordó que uno de los amigos de Freixes es enfermero, Claudio Luna, y sin embargo no actuó con “responsabilidad por ser auxiliar de salud, y ni si quiera tomó los signos vitales”.

Este hombre es uno de los que se bajó “pero sin tocarlo aseguró que la persona ya había perdido la vida”. De paso, el abogado transcribió algunas de los adjetivos que usaron los conocidos para describir al trabajador: “Era una persona ordenada, disciplinada, que ante el mínimo problema en su ciclomotor, acudía por el camino alternativo. Ese día lo hizo por la ruta”.

Por otra parte consideró que estaba “claro” que en la conducta de Freixes “hay un desprecio por la vida humana”.

“Nos queda la sensación, casi como una comparación, un plano de igualdad entre matar un jabalí y una persona. Lo dejaron tirado, abandonado”, sostuvo.

Hugo Scarso, quien actuó como defensor del hijo del ex ministro Sergio Freixes, junto a Pascual Celdrán pidieron la absolución, al entender que es “el comportamiento de la víctima lo que hace responsable a Freixes”. Y en este punto señalaron “las características del ciclomotor, sin luz trasera, que llevaba ropa oscura y sin usar casco”. Dijo: “No lo ve, lo impacta. La víctima se puso en peligro, no utiliza los elementos para ser visible”.

También aseguró que el funcionario “no iba alcoholizado”, que estaba “en perfectas condiciones, manejando a una velocidad permitida de unos 70 kilómetros por hora, con cero alcohol en la sangre”. Expuso que “no se dio a la fuga”, sino todo lo contrario, “se puso a disposición”.

El fiscal pidió que se tenga en cuenta como agravante la conducta que asumió “con posterioridad al hecho”, y una pena de 5 años de prisión y ocho años de inhabilitación especial para conducir.